Quizá hago mucho hincapié y quizá pueda resultar cansado, en como mis dificultades (llamese discapacidades o lo que sea), condiciona el cómo he de viajar y exigen una logística y condiciones distintas. Este artículo está dedicado a explicar como me "apaño".
CÓMO
VIAJO
Al
comenzar a viajar en el ámbito de los deportes de montaña, solía ir acompañado
por mis compañeros de cordada. Aunque por otro lado, las 4 veces que hice
andinismo (1999), la primera fui con una persona de Teruel que conocí por un
foro de Internet. La segunda (2000) fui sólo con la intención de subir el
Aconcagua. Cosa que finalmente intenté con otros 3 argentinos que conocí en el
camino. La tercera (2005), con mi ex y una amiga a las Torres del Paine. La
cuarta año 2014, ya manifestados mis problemas de salud, y las rodillas
dañadas, hice una pequeña ruta en el Cajón del Maipo (Chile), también sólo.
Aunque
lo más normal es que viaje sólo. Esto se debe a dos motivos: Simple gusto y,
por otro lado, en alguna ocasión hubiese deseado compartir el viaje, pero mis
problemas dañan seriamente la vida social de una persona. Aunque no tenga
sentido, de manera indirecta esto es un hecho.
Como
antes he dicho, a este tema de viajar solo, le he tomado el gusto. Tiene varias
facetas interesantes:
- No discutes con nadie: Es evidente. La toma de decisiones es
inmediata y cómo resolver las vicisitudes que surgen también.
- Se conocen más cosas: Al no dedicar tiempo a debatir los
planes, inviertes todo el tiempo en empaparte de los lugares. Además si
tratas con otra gente, no hay problemas en ir por separado.
- Conoces y aprendes de la gente: Viajando sólo encuentras lo
que llamo “gente del camino”. Son personas en el que en casi todos los
casos tratas puntualmente, quizá se llega a hacer alguna actividad juntos,
y cada un@ continúa su ruta. En muy escasas ocasiones te topas con una
persona con la que llegas a mantener amistad durante más tiempo.
- Autoconocimiento: La metodología es ensayo error. Conoces tus
puntos fuertes y flacos con las decisiones adecuadas y las erróneas que
tomas y creces como persona. Un ejemplo claro son los taxistas. Por algún
motivo es un colectivo, en el que incluso en los lugares dónde se
comportan de la forma más civilizada, he tenido problemas. Por supuesto ha
existido una excepción que ha confirmado la regla, Noruega. Siempre he
sido muy blando de carácter, al tener que aprender a enfrentarme; nunca he
llegado a las manos, aunque en Irktuskt estuve muy cerca; me ha enseñado a
ser más firme cuando veo que se me intenta tomar el pelo de manera
descarada. Aunque creo que sigo siendo excesivamente "diplomático".
- “Todo el mundo es bueno”: Cómo el título de la película de
Sumer, se demuestra que a lo largo del mundo, el estado natural de la
gente es ayudar. Aquí se aprende respeto y solidaridad.
Aunque
por supuesto, como he dicho antes, a veces sientes el deseo de compartir el
viaje. Desde que se gesta la idea, o porque en algún momento necesitas sentirte
apoyado. Este caso se me dio en el “transiberiano”, dónde en la Siberia más
profunda puedes llegar a sentirte aislado y desplazado.
Otras
veces disfrutas de la independencia y poder tener un espacio para estar contigo
mismo: Noruega, Santa Catharina, isla La reunión.
Y
existen otras ocasiones dónde realmente buscas compañía. Porque el lugar es tan
especial que no concibes estar sólo al conocerlo (Nepal y Tíbet). Para este viaje encontré compañer@s en el foro de Lonely Planet. Aunque ó te
comportas como un ermitaño ó estar sólo es imposible. Siempre hay personas con
las que te cruzas, de forma fortuita ó intencionada.
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